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Hoy se cumplen 150 años del natalicio del Siervo de Dios Monseñor Sixto Sosa, hijo ilustre de Tinaco

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Monseñor Sixto Sosa con su familia en Tinaco.

Carlos Hernández.-

San Carlos, octubre 20.- Hoy, 20 de octubre de 2020, se cumplen 150 años del nacimiento de Sixto Ramón Sosa Díaz, hecho ocurrido en Tinaco, estado Cojedes (Venezuela) en el año 1870, en el hogar de Matilde Díaz y Francisco Sosa, padres de aquel niño que a temprana edad habría de recibir el llamado del Señor, para convertirse en sacerdote y luego de una ejemplar trayectoria como párroco en El Pao y posteriormente en Altagracia de Orituco, convertirse en obispo de Guayana (1917) y después 1er obispo de Cumaná (1923).

Este prelado de la iglesia católica venezolana, por su vida entregada a Dios, al servicio al prójimo, a la evangelización y organización de la iglesia, se encuentra postulado a la Congregación de la Causa de los Santos en el Vaticano.

Su rol como evangelizador y sacerdote que hacía de cada Eucaristía el momento más sagrado de su vida, le permitió a Sixto Sosa entender que el llamado de Cristo iba más allá del templo, y por su amor al prójimo puso en práctica eso que actualmente el papa Francisco ha denominado “una iglesia en salida”, es decir en la calle, atendiendo enfermos, a los más pobres y débiles marcados por el hambre, la exclusión social, llevando a ellos atención hospitalaria, alimentos, pero sobre todo predicando la Palabra de Dios, pastoreando los más apartados lugares de la Venezuela rural que le tocó vivir, expuesta a guerras intestinas y enfermedades tropicales, además de la falta de educación y comunicaciones.

Sosa se ordenó como sacerdote en la catedral de Calabozo, el 21 de diciembre de 1894, después de haber cursado estudios en el seminario josefino de esa ciudad de los llanos venezolanos. Su primera misa la ofició en su pueblo natal, Tinaco, el 23 de febrero de 1895. Entre febrero y noviembre de 1899 atendió la parroquia de El Pao, y luego vuelve a Calabozo a cumplir responsabilidades eclesiásticas hasta que en 1903 fue designado párroco de Altagracia de Orituco. En esa población atendió heridos que permanecían abandonados en las calles luego de las revueltas de la llamada Revolución Libertadora encabezada por Cipriano Castro a principios del siglo XX. Fundó el hospital San Antonio, recibiendo la colaboración de personalidades de aquella población, entre las cuales resaltó la señorita Susana Paz Castillo, quien más adelante sería la (hoy Santa) Madre Candelaria de San José –y fue su discípula al igual que otras damas que sintieron el llamado de Dios con quienes formó una congregación religiosa que años más tarde integraría para formar las Hermanas Carmelitas Venezolanas.

 Para 1915 recibe la consagración episcopal y en 1917 asume la diócesis de Guayana, donde ordena sacerdotes, organiza la iglesia, pastorea la mitad del territorio venezolano con su cruz en su escudo pontificial con la leyenda La Cruz, mi única esperanza.

En 1923 Cumaná lo recibe como su primer obispo e inicia una extraordinaria labor eclesiástica y social. Este pueblo lo adopta como su guía espiritual, le ama y le respeta y aún a 77 años de su muerte (29 de mayo de 1943), se le recuerda con cariño y veneración. Inició la construcción de la nueva Catedral, la cual vio derrumbada en el trágico terremoto del 17 de enero de 1929, pero que después del llanto retomó con fuerza los trabajos para levantarla. Fundó seminarios, colegios, tenía una amplia biblioteca a disposición del estudiantado e hizo incontables obras en lo material y espiritual.

Después de una vida entregada a Dios y al trabajo por el bienestar de la humanidad, el 29 de mayo de 1943, monseñor Sosa entrega su alma al Señor, en Caracas, en La Pastora donde tenían su sede las Hermanas Carmelitas Venezolanas, y quienes resguardan como reliquia su corazón. Sus restos reposan en la Catedral de Cumaná.

Su pueblo de Tinaco, todo Cojedes, el oriente del país y Venezuela entera ora para que monseñor Sixto Sosa sea inscrito en el libro de los Santos, porque su estadía en este mundo fue un testimonio de santidad.

En el sesquicentenario del natalicio de este hijo ilustre tinaquero nos sentimos orgullosos de haberlo tenido entre nosotros y que su ejemplo sirva para inspirar a las generaciones de hoy para procurar la santidad y entender que el Reino de Dios se construye desde la tierra, sirviendo a los demás siguiendo el ejemplo de Cristo.

Mensaje de Monseñor Polito Rodríguez, obispo de San Carlos, con motivo del sesquicentenario del natalicio de Monseñor Sixto Sosa:

Con motivo de estar celebrándose los 150 años del nacimiento de Monseñor Sixto Sosa, quiero llegar hasta ustedes para saludarlos y darles la bendición como obispo de Cojedes. Creo que celebrar 150 años de monseñor Sixto Sosa es para nosotros una bella oportunidad que nos coloca Dios y la iglesia para que podamos también impregnarnos de los altos valores y los principios cristianos.

Sixto Sosa es un hombre que amó intensamente a Dios, amó a la iglesia, amó el estudio, el trabajo, la disciplina, amó a su tierra, amó a su Venezuela querida. Por tanto, creo que todos estos elementos nos ayudan a nosotros en momentos con tanta precariedad que vivimos a que podamos también asumir desde la gracia de Dios y la voluntad del eterno Padre esas virtudes y esos talentos que nosotros debemos tener en favor de la construcción del Reino, de la iglesia y por supuesto de la sociedad.

Los animo, pues, en estos 150 años que estamos celebrando de Monseñor Sixto Sosa, hombre que nació en Tinaco, Cojedes, para que podamos también asumir y adornarnos de las grandes virtudes que hacen grandes a las personas. Un abrazo a todos y Dios los bendiga.

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